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El mercado inmobiliario ha experimentado cambios progresivos a la baja respecto a los precios de las viviendas y un giro en cuanto a las necesidades de los clientes. Pero este hecho no ha sido exclusivamente derivado por la situación sanitaria actual. El mercado inmobiliario ya mostraba desde hace 6-12 meses tendencias a ralentizarse y se tardaba más tiempo en cerrar la venta de inmuebles.

Una vez entramos en estado de alarma, la demanda en el sector empezó a descender considerablemente hasta alcanzar cifras del 95% cumpliendo las previsiones esperadas. Las medidas de seguridad sanitaria impedían poder realizar visitas a inmuebles y llevar a cabo estrategias habitualmente utilizadas en el sector. Las empresas que han estado potencialmente preparadas para afrontar la situación, como es el caso de La Casa Agency, han podido llevar a cabo operaciones de compra-venta y alquiler de inmuebles utilizando en su totalidad herramientas digitales que han permitido al cliente, sin necesidad de desplazarse, ver la vivienda, realizar contratos de arras de forma no presencial y preparar toda la documentación necesaria para proceder a la escritura pública, una vez se permitan de nuevo los desplazamientos.

Es inevitable esperar que la demanda en los próximos meses disminuya si tenemos en cuenta la situación laboral y económica a la que se enfrentarán muchas familias cuando superemos el estado de alarma. Además, el factor miedo también influye en estas cifras, dado que habrá personas que podrán comprar, pero se esperarán para hacerlo por la incertidumbre que causa esta situación.

Consideramos que existirá una considerable diferencia entre la oferta y la demanda. En este caso, la presencia de oferta será sustancialmente más elevada que de demanda. Se prevé que la bajada de precios en los próximos 6-12 meses oscile entorno al 18%-20% dependiendo de la zona geográfica. Pero debemos enfocar el momento como una oportunidad para la adquisición de viviendas a precios más accesibles.

Por otro lado, es importante analizar la situación desde un punto de vista financiero, en el que observamos que los bancos tienen los recursos y la disponibilidad para financiar a personas solventes. A diferencia de la situación vivida en 2009, donde el paro y la desconfianza eran factores de gran influencia, se sumaba la incapacidad de los bancos para financiar, hecho que difiere de la realidad actual y que beneficia la posibilidad de seguir realizando operaciones inmobiliarias.

Nos encontramos entonces en una situación de mercado de oportunidades para todas aquellas personas que dispongan de liquidez para comprar su propia casa o busquen una alta rentabilidad de sus inversiones. Hasta el momento la rentabilidad en cuanto a inversión de inmuebles había descendido hasta un 4%-5%. Se espera que crezca hasta el 7%-9% dependiendo de la zona geográfica y del perfil de inmueble que se compre.

El número de agencias inmobiliarias se verá reducido en un 30% aproximadamente. Será un mercado para empresas que dominen el sector y sepan cómo facilitar a los compradores las buenas oportunidades de mercado. Un mercado para los verdaderos profesionales en el que sobrevivirán las inmobiliarias y profesionales con mayor preparación y mayor capacidad de adaptación a las circunstancias del mundo actual.

Daniel Sabaté, Director Nacional de Finanzate


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